Innovación en el ADN
Aunque constituida en 1989 y operando como franquicia desde 1998, la enseña remonta sus orígenes a la década de
los 50 del siglo pasado, cuando en
Lugo se fundó la Panadería Chousa. De aquí, las generaciones posteriores de la familia recogieron la esencia del negocio primigenio para poner en marcha una red de establecimientos asociados que en la actualidad exhibe una constante innovación y calidad de los productos como estandartes del proyecto, como sostiene su responsable de Expansión, Montserrat Ferreiro.
La faceta más vanguardista de esta enseña le lleva a invertir una parte importante de su capital en I+D+i, con el objetivo de convertir el concepto en un referente de excelencia. A partir de ahí, se ha conformado una oferta donde encontramos referencias de panadería, bollería, cafetería o heladería, a lo que hay que sumar la venta de revistas, como parte de una estrategia global que persigue cubrir las expectativas del cliente en su conjunto, no sólo las de primera necesidad. Según Ferreiro, el propio segmento les confiere un plus a la hora de superar los retos de un mercado donde la incertidumbre económica es la nota destacada.
Desde la compañía, se esfuerzan –en todo momento, aunque ahora más si cabe– en implementar diversas acciones de formación con las que apoyar al franquiciado, que en el plano financiero debe disponer, al menos, de la mitad
de la inversión en recursos propios.
Respecto al tiempo medio que se tarda en recuperarla es de siete años. Desde
la central estiman que los ingresos de una panadería-pastelería Dona Vaniri
son de unos 27.000 euros al mes.
Emprendedores - 10/05/2011