Ausencia de `stock"
El punto clave de la alta rentabilidad de esta
enseña es, a juicio de su director de expansión
Cristóbal Montero, la ausencia de
stock en el establecimiento. "No obligamos a
realizar pedidos ni a contar con stock en la
tienda. El franquiciado sólo compra lo que ha pedido su cliente, con lo que la venta del producto
está asegurada". Esta enseña, hermana
menor de la marca Gastón y Daniela y
enfocada a un público de poder adquisitivo
medio alto, funciona como central de compras,
asesora acerca de otros proveedores
de servicios de confección y supervisa su
calidad. Ofrece condiciones especiales para
grandes pedidos o tejidos especiales para
hoteles, restauración y establecimientos
públicos. Los plazos medios de servicio en
las telas son de entre 48 y 72 horas y, en el
mueble tapizado, de 21 días.
Requisitos de la cadena
"Ser aficionado por la decoración, tener ilusión
y ganas de aprender y de crecer" son los
requisitos que exige Icíar de la Concha a sus
franquiciados, quienes, por lo general, acaban
siendo "empleados del sector que quieren
establecerse por su cuenta, comerciales
detallistas que desean reconvertir su negocio
o apasionados de la decoración".
La enseña asiste al franquiciado en la búsqueda
de local, lo asesora en la negociación
del contrato de arrendamiento, le orienta en
el diseño del proyecto y en la dirección de la
obra civil y, luego, supervisa el mantenimiento
de la tienda. Todo eso, tras haber invertido
entre 30.000 y 36.000 euros, según el local,
y un canon de 4.500 euros. La inversión
es recuperable al segundo año, para una
facturación de unos 360.000 euros anuales.
Emprendedores - 10/05/2011