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Bossh Hotels

La franquicia con la que Alda Hostels ordenará el mercado inmobiliario turístico

Bossh Hotels es la nueva marca con la que este grupo quiere ordenar la oferta turística surgida bajo el concepto que ellos consideran “mal llamada economía colaborativa”. Más que oponerse a los tiempos, su propuesta es adaptarse, pero desde la legalidad.

Ana Delgado/ Imagen: Fernando Roi | 03/05/2018
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Oliver Muñoz, director de Expansióbn de Bossh Hotels

Hace 12 años que nació el grupo Alda Hostels de la mano de un joven emprendedor gallego. Lo fundó Daniel García, arrancando con un pequeño hostal en Santiago de Compostela. Más adelante se uniría a otro socio para seguir abriendo establecimientos por toda España, hasta que en el 2014 decidieron empezar a franquiciar. A día de hoy el grupo cuenta con 12 hoteles en propiedad y 18 franquiciados. Para hacerse una idea de la progresión de la marca basta decir que, sólo en el primer trimestre del año en curso, lograron abrir 5 centros nuevos, el último en Bilbao, un hotel con 100 plazas.

Con Bossh Hotels, marca que aprovecharon para presentar en la 24 edición de Expofranquicia, lo que se proponen es diversificar la oferta y ampliarla a los apartamentos turísticos, hostels, hostales y hoteles a través del sistema de franquicia. No obstante, con tanta variedad, imposible establecer unas normas que compartan todos los negocios adheridos. “Somos totalmente flexibles tanto en el canon de entrada como en los royalties o la ubicación. No es lo mismo tener un apartamento en Madrid que en un pueblecito de la sierra”, argumenta Oliver Muñoz, director de Expansión.

La marca Bossh Hotels va a ser única y exclusivamente de franquiciados, “pero con el apoyo de más de 18 años de experiencia que sumamos entre los profesionales y el grupo Alda, así como su infraestructura y tecnología”. La idea es adaptar la oferta turística a los cambios acaecidos en el mercado “pero centrándonos en lo legal, con todas las licencias necesarias y acogiéndonos a unos cánones de calidad y seguridad”, dice Muñoz. Contrarios al guirigay sectorial que ha traído la proliferación de alquileres de apartamentos y pisos turísticos por parte de particulares, “eso que algunos llaman economía colaborativa pero que, al final, es un un negocio puro y duro”, ellos quieren aprovechar el tirón de esa demanda pero poniéndola en orden y dotándola de transparencia, legalidad y seguridad para los clientes.

Más que oponerse a los tiempos, en Bossh Hotels se presentan como aliados legales de aquellos propietarios interesados en explotar un espacio como alojamiento turístico o emprendedores que ya tienen instalaciones hoteleras pero que quieren ampliar y mejorar su oferta. En este sentido, tanto vale una casa rural de cualquier particular como un hotel con 7 habitaciones que ya funciona pero que quiere ascender a la categoría de 4 estrellas. “Nosotros vamos especialmente orientados a la calidad”, afirma Muñoz. Parece claro que bajo esos niveles de exigencia, quedan fuera todos aquellos que resistan a acometer reformas de mejora.

Además de integrar la diversificación de la oferta en su plataforma, contemplan también la posibilidad de gestionar operaciones de compraventa. “Si por ejemplo, un inversor necesita comprar un hotel u otro quiere vender, también lo llevaríamos nosotros”. 

Una línea de negocio disruptiva

Otra fórmula que han puesto en marcha y que empieza a dar sus frutos se basa en la búsqueda de alianzas entre establecimientos hoteleros vecinos. Conforme a esta línea de negocio, un hotel se erige en una especie de central que orienta y colabora con otros hoteles pequeños y negocios individuales que operan alrededor. Uno de estos proyectos se está desarrollando ahora bajo la enseña de Bossh Hotels en la calle Fuencarral, de Madrid, donde se construye un hotel boutique que, a modo de plataforma, dará servicio a otros apartamentos turísticos que sean de calidad ubicados dentro de un radio de 350 metros. De esta forma, los clientes de estos apartamentos podrán compartir gran parte de las ventajas que disfrutan en el hotel. El mismo concepto quieren expandirlo por ciudades como Vigo, Bilbao o Alicante.

Las aspiraciones del grupo pasan por saltar de los 30 establecimientos abiertos en la actualidad a cerrar el año con 45. Ya en teoría, en 2019 desembarcarían en el mercado europeo. Para conseguir la expansión, han procurado que las condiciones de los franquiciados resulten atractivas. Entre estas caben destacar, un canon medio de entrada- dentro de esa flexibilidad aludida con anterioridad- de 12.000 euros, con unos royalties mensuales de entre un 6 y un 9% “que va íntegramente dedicado a las ventas, a la publicidad o a la formación”.

Un propietario, un inversor relacionado o no con el mundo hotelero, o cualquier emprendedor que tenga ya algún inmueble y quiera gestionarlo bajo el paraguas del grupo, son bien acogidos por la enseña. “Nosotros podemos formarles, hacerles la selección de personal, darles de alta solicitando la licencia turística y todo lo que haga falta. Para cada departamento, contamos con un responsable que tiene como misión el seguimiento cercano de los franquiciados”, concluye Oliver Muñoz.

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