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Toma nota sobre las cláusulas que no deben faltar en tu contrato de franquicia

Antes de firmar... lee toda la letra

Fija las obligaciones y derechos de franquiciador y franquiciado, establece los términos de la relación entre ambas partes, determina cuántos durará el vínculo y en qué supuestos se romperá… El contrato es omnisciente, todo lo sabe, de ahí que vosotros también debáis conocerlo todo sobre él, antes de suscribir nada.

Claudio M. Nóvoa | 27/10/2014
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Antes de firmar... lee toda la letra

12 años. Ésta es la permanencia media de un asociado dentro de una cadena, según el Primer Informe de Satisfacción del Franquiciado de la consultoría Barbadillo y Asociados. El 82% de los entrevistados en el estudio muestra su intención de, una vez finalizado el periodo contractual, prolongar la relación con la central; el 18% restante, en cambio, no tiene claro renovar el contrato, debido a la falta de seguimiento y de apoyo por parte del franquiciador, entre otros motivos.

Queda claro, con el primer párrafo, la importancia de definir al milímetro –y desde el inicio- nuestra relación con la central. Y el contrato emerge aquí como herramienta fundamental, por lo que resulta clave conocer las principales cláusulas que debe contener este documento. Mostramos a continuación las cláusulas más delicadas y cuyo contenido debéis entender a la perfección desde el principio, al ser focos potenciales de conflicto.

Condiciones financieras. Se determina el derecho de entrada y el royalty que abona el franquiciado, cifras con las que ya empezamos a calcular la rentabilidad del negocio. Salvador Jiménez Mariscal, fundador y director de MJ Mariscal & Asociados, recomienda al emprendedor elaborar su propia cuenta de explotación, con las variables más y menos favorables y con especial atención a los costes sociales o de producto. “He conocido a franquiciadores que han vendido unidades en centros comerciales donde el alquiler y el resto de costes elevan el punto de equilibrio a tal nivel que, para tener éxito, el local debería estar lleno todos los días y a todas horas, algo prácticamente imposible”, añade este consultor.

C’est fini. Son varias las causas para finiquitar el contrato, como el rendimiento de la tienda o el incumplimiento continuado del manual operativo, aspectos que pueden motivar la ruptura contractual. 

Recoger las obligaciones del franquiciador y del franquiciado es una parte esencial

Que quede entre tú y yo. El asociado no revelará a terceras personas, distribuidores o competidores los conocimientos que le ha transmitido la central franquiciadora. La clave en la cláusula de confidencialidad es identificar unos datos con carácter confidencial que, por lo general, son aquellos que aportan ventajas competitivas a su poseedor.

El rival, fuera de casa. Compromiso de operar sólo desde el local franquiciado y de no comercializar referencias que rivalicen con la oferta de la cadena. Obligación esta última que puede mantenerse un año, como máximo, tras la expiración del contrato.

Uno para todos, ¿todos para uno?
Antes de detallar las anteriores cláusulas, te recomendamos leerlas con atención y asegurarte de entenderlas. Y es que éste es el margen de actuación al sentarte con el franquiciador para hablar del contrato, ya que tu poder para negociar cláusulas será escaso… o nulo. Pero esto no lo debes interpretar como un abuso de poder por parte de la central, sino como algo intrínseco a la franquicia. En este sentido, Un contrato estándar garantiza que la actividad perdure en el tiempo, evita discriminaciones entre asociados y mantiene la homogeneidad en la red.

Ahora bien, esto no significa que no puedas modificar nada. Miguel Morillón, director de Morillón Abogados, diferencia entre cláusulas menores y las sustanciales –aquellas que definen el concepto–, como la transmisión del saber hacer o la formación inicial: “Estas no se negocian, al garantizar la calidad y la homogeneidad. En cambio, las menores, que no modifican el concepto sino que lo precisan, como la extensión del territorio, sí que pueden discutirse”.

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Local con vistas al contrato

Los expertos aconsejan que la búsqueda de local se efectúe antes o al mismo tiempo de suscribir el contrato, “para que este último se focalice en la gestión y explotación de la actividad”, aclara Xavier Vallhonrat (AEF). “En cualquier caso, nunca se debe firmar un local antes de tener pactada la concesión de la franquicia”, añade Pelayo (T4 Franquicias).

Te preguntarás ahora cómo se elige el emplazamiento. “En las marcas grandes, la central propone aquellos espacios que va aprobando. En las pequeñas o en las que están en una fase inicial, se buscan junto con el asociado, siguiendo criterios preestablecidos de ubicación, precio y visibilidad”. El franquiciador siempre tiene la última palabra, mientras que el asociado aporta, al proceso, su conocimiento de la zona. Una advertencia para finalizar: no cierres la búsqueda en falso. Las consecuencias son nefastas. En este sentido, es habitual supeditar la continuidad del contrato de franquicia al de arrendamiento, de manera que, si pierdes la titularidad del alquiler, la central puede rescindir el contrato.

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