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El imperativo del comercio


¿Tiene algún riesgo específico importar una nueva franquicia extranjera?

Apostar por una enseña nueva en el mercado siempre es arriesgado. Si, además, se trata de una franquicia extranjera, la opción suele tener complicaciones añadidas. Te resultará más difícil contactar con algún franquiciado en su lugar de origen para que te informe de su satisfacción en el negocio. Y en ocasiones este tipo de enseñas recién desembarcadas carecen de los adecuados canales de comunicación, control y formación continua de los franquiciados. Por otra parte, siempre hay rasgos particulares del mercado local que condicionan el éxito de los modelos importados. Por ejemplo, algunos negocios que tienen éxito en los centros comerciales de Estados Unidos sólo han triunfado en España con locales a pie de calle. En otras ocasiones, se han visto obligados a reducir sensiblemente las dimensiones del local tipo por el elevado precio del metro cuadrado en las ciudades españolas. En el peor de los casos, puedes topar con una enseña sin verdaderos planes de expansión, con una mentalidad a corto plazo, que sólo quiere hacer caja con la venta de su saber hacer.

¿Cuándo puede interesar más comprar una licencia que entrar en una franquicia?

La franquicia es un modelo de negocio en el que casi siempre se parte de cero y en el que el franquiciador provee por completo al nuevo negocio. Por el contrario, la compra de licencias suele realizarse como refuerzo comercial por empresas en activo y muchas de ellas cuentan con una marca propia a la que añaden el reclamo de la imagen licenciada. No obstante, también es posible ser licenciatario sin disponer de un producto propio, encargando su fabricación a un tercero. En ambos casos, su nivel de independencia y su responsabilidad es superior al de un franquiciado, asumiendo la política de precios, la distribución y la promoción del producto del que se trate. Por otra parte, las licencias suelen tener una vocación menor de permanencia en el tiempo que los contratos de franquicia. Los derechos suelen venderse por plazos breves, de un año generalmente, y no siempre es posible renovarlos. En cuanto al precio a pagar, los expertos señalan como óptima una licencia cuando produce un aumento mínimo del 25% de las ventas y no supera el 10% o el 15% del incremento de los costes.

¿Puedo ser franquiciado de más de una enseña?

Muchos franquiciados logran conocer y manejar su negocio tan bien que pueden llevar más de uno a la vez, y así se convierten en multifranquiciados de una misma enseña. Suelen ser empresarios que se incorporan a la franquicia como gestores y que tras comprobar en el día a día su rentabilidad se animan a probar suerte en otro u otros emplazamientos. Algo menos frecuente es la figura del plurifranquiciado, aquel que opta por poner en marcha negocios pertenecientes a distintas enseñas `que no compitan directamente´. Su perfil suele ser el de un inversor que se incorpora a distintas franquicias porque tienen una imagen de marca conocida y una trayectoria que pueden asegurarle la recuperación de su inversión. Generalmente se trata de franquicias de gestión sencilla. Y estadísticamente, la restauración es una de las actividades que concentra un mayor porcentaje de empresarios de este tipo.

Básicamente, la franquicia comercial es la única en Europa. Los fabricantes están impulsando esta fórmula, que les permite colocar mejor sus productos en el mercado.

De los dos tipos genéricos de franquicia que existen -la comercial y la industrial-, el primero de ellos representa la inmensa mayoría de la oferta y se ha convertido en el referente general de este tipo de negocio. De hecho, el reglamento 4.087 de la Comunidad Europea, de 30 de noviembre de 1988, ni siquiera contempla las franquicias industriales. ¿A qué se debe esta discriminación? La Comunidad Europea entiende las franquicias industriales como licencias de fabricación basadas en una patente y en un saber hacer industrial. Mientras que en la franquicia comercial, el franquiciador puede fabricar los productos y venderlos, o limitarse a comprarlos a terceros para posteriormente comercializarlos, pero el franquiciado no es un fabricante en ningún caso.

La clave es el fabricante
La explosión pasada y presente de las franquicias comerciales parece tener su justificación y garantía de continuidad en la mejora que introducen respecto a otras formas tradicionales de venta. Así, para José Joaquín Flechoso, autor de El libro de la franquicia, "una franquicia no es una empresa de intermediación, ni una simple empresa que actúe como almacenista comprando al por mayor y vendiendo al detalle". Los fabricantes ven en ella la forma de dar salida de la mejor manera posible a sus productos. De hecho, según los expertos, la franquicia comercial va a seguir creciendo impulsada por los fabricantes. En opinión de Eduardo Tormo, fundador de Tormo & Asociados, "los fabricantes no están satisfechos con la presentación de sus productos en las tiendas, ni con la defensa de su marca, ni con la rentabilidad que obtienen". Por ello, continúa Eduardo Tormo, "suelen optar por la franquicia como vía de expansión en detrimento directo o indirecto del comercio convencional".


Emprendedores - 07/05/2007

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