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Sandra Romero

Directora creativa y fundadora de Cloud Estudio

El gran error del marketing en la era de la IA no es tecnológico, sino humano

Esta experta reflexiona sobre cómo está evolucionando el marketing en plena revolución de la IA

El gran error del marketing en la era de la IA no es tecnológico, sino humano

Cada vez estoy más convencida de que el gran reto del marketing en los próximos años no será aprender a utilizar mejor la inteligencia artificial, será conseguir que las marcas sigan siendo relevantes para las personas en un momento en el que crear contenido será cada vez más fácil.

Actualmente se habla mucho de herramientas, automatización y productividad. Y es lógico porque la inteligencia artificial está cambiando la forma en la que trabajamos y sería absurdo mirar hacia otro lado. Lo que me pregunto es si estamos dedicando la misma atención a entender cómo van a cambiar las personas.

Ya sabemos que la inteligencia artificial forma parte del día a día de muchas empresas. Yo misma la utilizo y estoy convencida de que ha llegado para quedarse. Nos ayuda a ser más eficientes, a automatizar procesos y a dedicar más tiempo a tareas que realmente aportan valor.

Construir relaciones

Precisamente por eso creo que el debate no debería centrarse únicamente en todo lo que la tecnología será capaz de hacer, sino en cómo vamos a seguir construyendo relaciones con las personas cuando esas herramientas estén al alcance de todos.

Durante los últimos diez años he acompañado a empresas de tamaños y sectores muy diferentes en sus procesos de crecimiento y posicionamiento.

Aunque cada proyecto ha sido distinto, hay algo que he visto repetirse con bastante frecuencia y es que muchas empresas siguen entendiendo el marketing como una cuestión de visibilidad.

Cómo moldear una marca sólida

Se preocupan por publicar más, por estar presentes en más canales o por incorporar la última herramienta disponible. Todo eso es importante, pero desde mi experiencia nunca ha sido suficiente para construir una marca sólida.

Durante mucho tiempo hemos asociado el éxito del marketing a métricas que eran relativamente fáciles de medir: alcance, impresiones, seguidores o frecuencia de publicación.

Siguen siendo indicadores útiles, pero tengo la impresión de que cada vez explican menos aquello que realmente marca la diferencia.

La relevancia de una marca rara vez depende de la cantidad de contenido que produce, depende, sobre todo, de la huella que deja en las personas.

El marketing hoy

Por eso creo que la inteligencia artificial no plantea únicamente un reto tecnológico, también nos obliga a revisar cómo entendemos hoy en día el marketing.

Si todas las empresas pueden acceder a herramientas similares y generar contenido con una calidad cada vez mayor, la diferencia ya no estará solo en la capacidad de comunicar, sino que estará en la capacidad de generar confianza, construir experiencias memorables y desarrollar relaciones que perduren en el tiempo.

Y el storytelling

Ese cambio también afecta a la manera en la que entendemos el storytelling. Durante años aprendimos que las marcas debían dejar de hablar únicamente de productos para empezar a contar historias. Fue una evolución necesaria y, probablemente, una de las transformaciones más importantes que ha vivido el marketing en las últimas décadas.

Hoy tengo la sensación de que el contexto vuelve a exigirnos un paso más. No porque el storytelling haya dejado de ser útil, sino porque, en un entorno saturado de contenido, contar una buena historia ya no siempre es suficiente para diferenciarse. Las personas no solo quieren escuchar lo que una marca tiene que decir, también quieren saber qué lugar ocupa esa marca en su vida.

Con el tiempo empecé a utilizar el término storyliving para describir esa evolución. No porque considere que estemos ante una nueva metodología, sino porque necesitaba poner nombre a una idea que llevaba años observando en proyectos muy diferentes: las marcas que dejan huella no son necesariamente las que mejor comunican, sino las que consiguen generar experiencias que las personas recuerdan, comparten y sienten como propias.

La Era del ‘Storyliving’

Precisamente esa reflexión fue la que me llevó a escribir La Era del Storyliving. No con la intención de ofrecer respuestas definitivas, sino de ordenar muchas preguntas que me han acompañado durante estos años y abrir una conversación que, creo, el sector necesita tener.

Es muy probable que dentro de unos meses las herramientas de inteligencia artificial sean aún más potentes que las actuales. También aparecerán nuevas formas de automatizar procesos y de generar contenido.

Todo eso seguirá transformando nuestra forma de trabajar. De eso no tengo ninguna duda. La pregunta que, personalmente, me parece más interesante plantear es si las marcas serán capaces de evolucionar al mismo ritmo que la tecnología o si seguirán compitiendo únicamente por ser más visibles.

Seguir en el punto de mira

Y es que, en mi opinión, el gran reto del marketing en los próximos años no será aprender a utilizar una nueva herramienta ni producir más contenido, el verdadero reto será conseguir que una marca siga siendo elegida cuando todas las empresas tengan acceso a las mismas tecnologías y crear contenido deje de ser un elemento diferenciador.

Ese escenario nos obligará a volver a lo esencial: comprender mejor a las personas, generar confianza y construir relaciones que perduren en el tiempo.

Al fin y al cabo, cuando la tecnología esté al alcance de todos, la verdadera diferencia no estará en las herramientas, sino en la capacidad de las marcas para conectar con las personas de una forma auténtica y duradera.

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