
Pau Gil
Director Comercial de MPC Management
El humor como herramienta estratégica en la empresa: una visión desde dentro
El autor habla sobre cómo el humor se ha convertido en una herramienta estratégica en el entorno empresarial.

Creo firmemente que el humor, hoy más que nunca, ocupa un papel clave dentro del entorno empresarial. No hablo de humor entendido como distracción o evasión, sino como una herramienta estratégica capaz de transformar dinámicas, mejorar la comunicación y humanizar organizaciones cada vez más complejas.
Desde mi experiencia, el humor bien trabajado no resta seriedad; al contrario, suma autenticidad, cercanía y eficacia.
Esta convicción es precisamente la que nos llevó a crear MPC Empresas, una división que nació de manera natural a partir de MPC Management, nuestra empresa de representación de humoristas.
Durante años, observamos cómo muchas empresas buscaban fórmulas diferentes para conectar con sus equipos, motivarlos o comunicar cambios importantes. Veíamos una necesidad clara: no querían solo entretenimiento puntual, sino experiencias con sentido, alineadas con sus valores y objetivos.
Ahí entendimos que el humor podía, y debía, ocupar un espacio profesional dentro del mundo corporativo.
Desde su lanzamiento, MPC Empresas ha evolucionado significativamente. Al principio, el mayor aprendizaje fue entender que cada empresa es un universo en sí mismo. No existe una fórmula única.
Con el tiempo, hemos afinado la escucha, el análisis previo y la personalización de cada propuesta. Hemos pasado de “llevar humor a la empresa” a “construir humor con la empresa”. Ese cambio de enfoque lo ha transformado todo.
Las compañías que más se han interesado por incorporar el humor suelen ser aquellas que apuestan por la innovación, el bienestar laboral y el liderazgo consciente.
Empresas tecnológicas, farmacéuticas, consultoras o grandes corporaciones en procesos de cambio han entendido que el humor puede ser un aliado poderoso. ¿Los resultados? Mejora del clima interno, mayor participación en eventos, mensajes que se recuerdan más y equipos que se sienten escuchados y reconocidos.
Estoy convencido de que el humor es un verdadero motor de transformación porque rompe barreras invisibles. Ayuda a desmontar jerarquías rígidas, reduce tensiones y abre espacios de conversación honestos.
Cuando reímos juntos, nos situamos en un plano más humano. Y desde ahí la comunicación fluye mejor, la cohesión aumenta y los conflictos se gestionan con mayor madurez.
He visto este impacto de primera mano con humoristas como Víctor Parrado o Borja Nicolau, entre muchos otros con los que trabajamos en MPC.
Cada uno con su estilo y voz, Txabi Franquesa, Clara Ingold, Charlie Pee, Andreu Casanova, Alex O’dogherty o Jordi Merca han sabido trasladar su talento al entorno corporativo con una sensibilidad extraordinaria.
En eventos corporativos, su capacidad para leer el contexto, adaptar el discurso y conectar con públicos muy diversos es impresionante. No se limitan a hacer reír: generan reflexión, complicidad y, en muchos casos, auténticos clics emocionales. El feedback que recibimos suele coincidir en algo: “Nunca habíamos vivido algo así en un evento de empresa”.
Aquí es donde entra la verdadera diferenciación. Una propuesta profesional de humor corporativo no es una actuación “graciosa” sin más.
En MPC Empresas diseñamos experiencias a medida, partiendo de un briefing profundo: cultura corporativa, momento de la organización, objetivos del evento y perfil del público. El humor se convierte en un vehículo para transmitir mensajes clave, no en un fin en sí mismo.
A las empresas que todavía ven el humor como algo accesorio, les diría que revisen sus prioridades. En un entorno donde el talento busca propósito, bienestar y conexión, el humor es una herramienta estratégica de primer nivel. No se trata de hacer reír por hacer reír, sino de comunicar mejor, liderar con empatía y construir culturas más sanas.
El futuro del humor en la empresa, desde mi punto de vista, está íntimamente ligado al liderazgo, al bienestar laboral y a la cultura organizativa. Veremos líderes más cercanos, equipos más cohesionados y organizaciones que entienden que la risa, lejos de ser superficial, es profundamente transformadora.
Y ahí, sin duda, el humor tiene mucho que aportar. En definitiva, apostar por el humor no es una cuestión de estilo, sino de visión. Y en los tiempos actuales, las empresas que se toman el humor en serio están un paso por delante.
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