
Enric Jiménez
CEO de Property Buyers by SOMRIE
“Emprender es aprender a sostener una idea hasta que el mercado está preparado para entenderla”
Esta es la historia, contada en primera persona, de Enric Jiménez, fundador de Property Buyers by SOMRIE

Property Buyers by SOMRIE es una red de personal shoppers inmobiliarios distribuida en distintas ciudades de España y Latinoamérica.
Actualmente, cuenta con más de cuarenta profesionales y, a lo largo de estos años, ha acompañado más de mil operaciones inmobiliarias tanto para compradores particulares como para inversores.
Cuando empecé a trabajar en el sector inmobiliario tuve la oportunidad de ver desde dentro cómo se desarrollaban las operaciones y qué papel tenía cada uno de los actores que participaban en ellas. Fue ahí donde identifiqué algo que acabaría marcando el inicio de mi proyecto.
En muchas compraventas había numerosos profesionales representando al vendedor, mientras que el comprador avanzaba muchas veces sin una figura equivalente que defendiera exclusivamente sus intereses.
Con el tiempo entendí algo más concreto. El comprador, que es quien está haciendo la inversión más importante de su vida, no tiene a nadie que le acompañe. Esa carencia de servicio fue lo que me llevó a pensar que tenía sentido construir un modelo centrado en él.
Tener esa intuición no fue el problema. El reto fue sostenerla cuando el mercado todavía no la entendía. En 2010 decidí dejar un puesto como director general, con estabilidad y buen sueldo, para emprender y abrí mi primera oficina en Paseo de Gracia.
La estructura era básica, pero el reto era claro: introducir en el mercado un servicio de más de 10.000 euros que todavía no se entendía ni nadie conocía.
Y lo cierto es que, cuando una idea introduce un cambio en un sector muy establecido, el principal reto no es técnico ni operativo, es mantenerte firme cuando no hay validación externa.
Recuerdo muchas conversaciones en las que lo primero que aparecía era la sorpresa, seguida de preguntas que me obligaban a explicar una y otra vez el modelo.
Llegué a tener entrevistas en medios importantes donde siempre me preguntaban lo mismo: ¿quién va a pagar por ese servicio? En ese momento es fácil dudar y pensar que tu proyecto no va a salir adelante.
Años después, he aprendido que, si dependes demasiado de lo que otros piensan, acabas perdiendo el criterio.
Emprender implica convivir con esa presión constante. La del mercado, la de los resultados y la de las opiniones. Y no siempre es fácil distinguir qué parte de esa presión aporta valor y cuál simplemente genera ruido.
Aprender a convivir con esa presión forma parte del proceso. Implica desarrollar un criterio propio que permita mantener la dirección sin perderse en el ruido externo.
Porque cuando avanzas sin referencias, la resiliencia deja de ser una actitud y se convierte en lo que te permite seguir, incluso sin resultados inmediatos.
Sostener para crecer
Mantener el foco en ese contexto es probablemente una de las tareas más complejas del emprendimiento. En mi caso, hubo una etapa en la que intenté crecer demasiado rápido.
Abrí distintas líneas, exploré caminos en paralelo y acabé dispersándome. Pensaba que estaba acelerando el proyecto, pero en realidad estaba perdiendo dirección.
Ese momento fue clave. Me obligó a parar, simplificar y volver a la base. A recordar cuál era la idea original y centrar todos los esfuerzos en desarrollarla bien antes de ampliarla.
Entonces entendí que el crecimiento no consiste en hacer más cosas, sino en hacer mejor aquello que realmente aporta valor. Y que, muchas veces, el mayor riesgo está en perder la dirección más que en cometer errores.
El punto de inflexión fue cerrar todo lo que no era esencial y centrarme únicamente en desarrollar bien el modelo de personal shopper inmobiliario, siguiendo mi intuición inicial.
Dar forma al modelo
En paralelo, ese proceso también me llevó a entender que una idea no se construye sola. Necesita personas que la desarrollen, que la cuestionen y que la hagan crecer. En ese camino, además, había otro reto añadido, la propia categoría no existía.
Eso obligó a hacer algo más que desarrollar un proyecto. Obligó a dar forma a una categoría. Entonces entendí que no podía hacerlo solo. Prefería tener un porcentaje menor de un mercado grande que todo de uno pequeño.
De ahí surge la creación de la Asociación Española de Personal Shopper Inmobiliario, con el objetivo de compartir conocimiento, ordenar la profesión y contribuir a que el modelo pudiera crecer dentro del sector.
Dentro de ese proceso, también hubo aprendizajes que llegaron de forma más natural. La comunicación, por ejemplo, ha sido una herramienta clave.
Tenía que crear un nuevo sector y, por suerte, siempre he tenido facilidad para estructurar ideas y explicarlas.
Con esta idea de crear industria, lanzamos un podcast muy enfocado a comprador e inversor, centrado en temas concretos del mercado inmobiliario.
No buscábamos volumen ni viralidad, sino generar una audiencia cualificada y abrir conversaciones útiles sobre cómo comprar e invertir mejor.
Ahora puedo decir que ha sido una de las mejores ideas que hemos tenido. Además de atraer clientes y ayudarnos a explicar lo que hacemos, es una herramienta buenísima para ordenar el discurso, compartir conocimiento y también para obligarnos a ser más precisos en lo que hacemos. Cuando tienes que explicar algo, te obligas a entenderlo mejor.
No caer en las tentaciones
Mientras todo esto ocurría, el entorno también evolucionaba. Lo que al principio parecía imposible fue cambiando. El comprador empezó a informarse más, a comparar más y a exigir mayor transparencia en el proceso.
Hoy toma decisiones con más datos, más criterio y con una expectativa mucho más alta sobre el acompañamiento que recibe.
Ese cambio, como casi todos en la vida, ha sido progresivo. Durante este proceso hemos tenido más de una y dos veces la tentación de adaptar la idea al contexto para encajar más rápido.
Por suerte, nos mantuvimos firmes en lo que creíamos y tuvimos la paciencia para hacer justo lo contrario, aguantar el tiempo suficiente para que sea el propio contexto el que evolucione hacia nuestra visión.
Eso exige paciencia y una forma de entender el emprendimiento menos ligada a la inmediatez. Porque no todo es velocidad, crecimiento o resultados rápidos.
También hay una parte más silenciosa que tiene que ver con la consistencia, el tiempo y la capacidad de mantener una dirección incluso cuando no hay señales claras de que estás en el camino correcto. Es precisamente ahí donde las ideas que resisten acaban encontrando su lugar.
Porque emprender es exactamente eso: aprender a sostener una idea hasta que el mercado está preparado para entenderla”.
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