
Fernando Gómez
Project Manager de Euro-Funding
Valor añadido de la UE en propuestas LIFE: guía práctica sobre continuidad, replicación y transferencia
Este experto explica los criterios de evaluación en una propuesta LIFE y cómo debe ser una estrategia de sostenibilidad bien construida

De todos los criterios de evaluación en una propuesta LIFE, la sección de sostenibilidad es probablemente la que genera más confusión.
Los solicitantes suelen entender lo que significan los términos en teoría, pero les cuesta trasladar ese conocimiento a algo que un evaluador pueda puntuar bien.
Este artículo explica la lógica detrás del criterio, los tres conceptos clave y cómo es, en la práctica, una estrategia de sostenibilidad bien construida.
¿Qué buscan los evaluadores?
Conviene empezar por el propósito del criterio. LIFE es un programa de demostración: financia soluciones que están lo suficientemente maduras como para ser probadas, con la expectativa de que otros las adopten una vez que el proyecto haya demostrado que funcionan. El criterio de sostenibilidad plantea, en esencia, la siguiente pregunta: ¿eso va a suceder?
Más concretamente, los evaluadores intentan entender si los resultados del proyecto generarán impacto más allá del período de ejecución y más allá del propio consorcio.
Una pregunta útil a tener en cuenta al redactar esta sección es: ¿por qué alguien ajeno a este proyecto continuaría, copiaría o adaptaría estos resultados utilizando sus propios recursos?
Comprender los tres conceptos
La guía oficial define tres mecanismos distintos de sostenibilidad, y es importante entender cada uno con precisión, ya que no son intercambiables.
Primer concepto: continuidad
La continuidad se refiere a que los propios socios del proyecto mantengan y utilicen los resultados, una vez finalizado el proyecto. Es el nivel básico de sostenibilidad, el mínimo esperado en cualquier proyecto LIFE.
Un buen plan de continuidad no solo explica que los resultados se mantendrán, sino cómo: bajo qué estructura institucional, con qué recursos y quién será el responsable concreto. El detalle es clave.
Segundo concepto: replicación
La replicación va un paso más allá. Significa que organizaciones externas al consorcio adoptan la misma solución para el mismo propósito. Un municipio no involucrado en el proyecto aplica el mismo enfoque en su territorio.
na empresa en otro Estado miembro implementa el mismo proceso de economía circular. La replicación se evalúa en función de su alcance y credibilidad: cuanto más amplia y concreta sea la adopción prevista, mejor será la puntuación.
Tercer concepto: transferencia
La transferencia es la forma más ambiciosa de sostenibilidad. Implica que alguien toma la solución del proyecto y la aplica en un contexto diferente: otro sector, otro tipo de entorno o un marco normativo distinto.
Una distinción importante: la transferencia no es lo mismo que la difusión. Compartir conocimiento, publicar informes o presentar en conferencias son actividades valiosas de comunicación, pero no constituyen transferencia en el sentido del evaluador.
La transferencia ocurre cuando una solución se aplica realmente en un nuevo contexto.
¿Qué diferencia una buena sección de sostenibilidad de una media?
La diferencia más habitual entre propuestas que obtienen buena puntuación y las que no suele reducirse a la especificidad. No basta con afirmar que los resultados tienen un gran potencial de replicación: los evaluadores necesitan ver el razonamiento y el plan que respaldan esa afirmación.
Así se traduce esto en la práctica. Una propuesta más débil podría decir: “Los resultados de este proyecto tienen un importante potencial de replicación y podrían ser adoptados por otros municipios de la región”.
Una propuesta más sólida diría*: “Los municipios de [X] e [Y] han expresado formalmente su interés en replicar el enfoque, como se documenta en las cartas de apoyo incluidas en el Anexo 3. El Paquete de Trabajo 5 incluye tres talleres específicos de transferencia de conocimiento, programados en los meses 18, 30 y 42, diseñados para dotar a organizaciones externas de todo lo necesario para implementar la solución de forma independiente”.
El contenido es similar, pero la segunda versión ofrece a los evaluadores elementos concretos que pueden valorar.
Tres factores suelen marcar la mayor diferencia
1. Actores identificados con interés documentado
Las cartas de apoyo o de intención de posibles replicadores tienen un peso real, ya que demuestran que existe demanda para la solución más allá del consorcio.
Una afirmación general sobre quién “podría” adoptar los resultados es mucho más difícil de evaluar que una organización concreta que haya manifestado que lo hará.
2. Una justificación que se sostenga sin financiación de la UE
Los evaluadores buscan evidencias de que la solución tiene sentido económico o institucional por sí misma: mediante ahorros de costes, alineación normativa, eficiencia operativa o exigencias de políticas públicas.
Si el uso continuado de los resultados depende totalmente de futuras subvenciones públicas, el argumento de sostenibilidad se debilita.
3. Actividades de replicación integradas en el plan de trabajo
La sostenibilidad resulta más creíble cuando cuenta con acciones específicas, líneas presupuestarias y entregables propios, en lugar de aparecer solo en el texto narrativo.
Un paquete de trabajo centrado en la replicación indica a los evaluadores que se trata de un objetivo real del proyecto, no de algo añadido a última hora.
Una comprobación práctica
Antes de cerrar la sección de sostenibilidad, conviene preguntarse: si eliminases todas las frases que contienen la palabra “potencial”, ¿qué quedaría?
Si la respuesta es “muy poco”, probablemente la sección necesite más contenido concreto: actores identificados, actividades específicas y una justificación clara de la adopción.
Las propuestas LIFE más sólidas no tratan la sostenibilidad como una sección más que completar, sino como un principio de diseño que define el consorcio, el plan de trabajo y el presupuesto desde el inicio.
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